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Argumentos, datos y posturas sobre cómo conservar la biodiversidad del Nevado de Toluca

 

Colaboración de Alicia Mastretta Yanes, Renata Cao, Sergio Nicasio Arzeta, Paulo Quadri, Tania Escalante Espinosa, Libertad Arredondo y Daniel Piñero

En esta entrada resumimos cuáles han sido las diferentes posturas desde el punto de vista de la biología y del manejo de recursos naturales en uno de los sucesos más importantes que la política de la conservación mexicana ha visto: por decreto presidencial, el 1ro de octubre del 2013, el Nevado de Toluca dejó de ser un Parque Nacional y pasó a ser un Área de Protección de Flora y Fauna. Planteamos también por qué un correcto diagnóstico ambiental es indispensable y cómo, como científicos y sociedad, debemos proponer mejores opciones de manejo a las autoridades.

Quienes promovieron el cambio de categoría y realizaron el estudio previo justificativo se sustentan en el siguiente argumento: por definición, los parques nacionales deben ser propiedad de la nación, sin embargo, el Nevado de Toluca y muchos otros parques nacionales del país pertenecen a ejidos y propietarios privados; estas condiciones incapacitan a los dueños de la tierra para un sustento económico de manera legal, por lo que recurren a la tala ilegal y a actividades agropecuarias que no se encuentran permitidas. Lo anterior, argumentan, ha llevado al deterioro ambiental del Nevado de Toluca a grado tal que la conservación de su biodiversidad se encuentra en grave riesgo.

Esta es una postura compartida entre el Dr. Gerardo Ceballos del Instituto de Ecología de la UNAM, el PROESNEVADO (un programa especial del gobierno del Estado de México) y un grupo de forestales de la Universidad Autónoma del Estado de México. Puede consultarse más en extenso en un artículo de divulgación científica que el Dr. Ceballos escribió para la revista Oikos del Instituto de Ecología de la UNAM.

Por otro lado, preocupados porque el cambio de categoría lograra conservar la biodiversidad del Nevado de Toluca y los servicios ambientales que nos brinda, un grupo de biólogos y geólogos de diversas instituciones nacionales (UNAM, INECOL, entre otros) y extranjeras (University of East Anglia, University of California Santa Cruz e IPNA-CSIC), entre los que nos encontramos la Biól. Alicia Mastretta Yanes, el Dr. Daniel Piñero, la Mtra. Libertad Arredondo, el Mtro. Paulo Quadri, la Dra. Tania Escalante y 30 científicos más, decidimos revisar el programa de manejo de la ahora Área de Protección de Flora y Fauna Nevado de Toluca.

El programa de manejo es el documento que dicta y regula las actividades y su ubicación dentro del territorio del Área Natural Protegida y con qué acciones la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) garantizará la conservación de su biodiversidad. Tras revisar los artículos científicos citados por el programa de manejo y por el estudio previo justificativo, y después de realizar nuevos análisis, concluimos que el proceso de recategorización y el borrador del programa de manejo tienen vacíos de información y datos o interpretaciones incorrectas, tanto desde el punto vista ambiental, como socioeconómico y de política pública.

Por ejemplo, el deterioro del área natural protegida no es homogéneo ni responde a las mismas causas que hace 40 años (Figura 1). Además, la tasa de deforestación planteada en el programa de manejo está sobrestimada y en realidad se refiere a la pérdida de densidad arbórea (detalle en este link). Todo lo cual oculta el hecho de que no todos los tipos de bosque se encuentran afectados. En el mismo número de la revista Oikos, hemos publicado un artículo de divulgación donde resumimos el resultado de estos y otros análisis.

CambiosNevadodeToluca

El área abierta a la agricultura (amarillo) en el Nevado de Toluca no aumentó de 1972 al 2012 y los bosques de oyamel (verde oscuro) y latifoliadas (marrón) no disminuyeron en densidad ni en cobertura. Las imágenes satelitales de 1986 y del 2012 están disponibles en Google Timelapse y el artículo de Franco et al. 2006 aquí (parte A) y aquí (parte B).

 

Hemos insistido mucho en los problemas técnicos con los datos del estudio previo justificativo y del programa de manejo porque es con ellos que se realizó el diagnóstico ambiental y con los que se está fundamentando cómo manejar al Nevado de Toluca. En otras palabras, al igual que con una enfermedad humana, si el diagnóstico es incorrecto el tratamiento también lo será y perjudicará en vez de beneficiar. La labor del médico que lo descubra es informarlo y empezar cuanto antes con el tratamiento que sí sea adecuado.

En el caso del Nevado de Toluca, lo preocupante es que no existe evidencia de que las actividades y zonificación propuestas por el borrador del programa de manejo del 2013 (y de su nueva versión al 2014), crearán las condiciones socio-ambientales necesarias para conservar al Nevado de Toluca y para mejorar la calidad de vida de sus habitantes. El manejo que tendría el Área Natural Protegida no está diseñado para favorecer la conservación de su biodiversidad y la restauración de los bosques que se encuentran degradados, sino que favorece que los bosques que sí están conservados sean abiertos a la explotación forestal.

Lo que los proponentes del cambio de categoría están haciendo es promover una visión de explotación de los recursos naturales en lugar de una de conservación y manejo con bases ecológicas y de visión sistémica. Este cambio de paradigma pone en gravísimo riesgo la conservación de la biodiversidad, los servicios ambientales que nos brinda el Nevado de Toluca y no garantiza beneficios sociales para los pobladores locales.

Nuestro involucramiento con la CONANP empezó en noviembre del 2013 en respuesta a la consulta pública sobre el borrador del programa de manejo del 2013. En los subsecuentes nueve meses realizamos una serie de propuestas para mejorarlo, principalmente en torno a la Subzonificación. El 1ro de agosto del 2014, la CONANP puso a consulta pública la segunda versión del borrador del programa de manejo. Dicha versión modificó nuestras propuestas sin brindarnos argumentos técnicos sólidos que lo justificaran.

Actualmente, la consulta pública de la segunda versión está abierta a revisión, es por eso que invitamos a los interesados a consultarla y realizar recomendaciones.

La obligación de las autoridades es atender las observaciones de la ciudadanía y la comunidad científica, pues cualquier argumento para modificar los instrumentos regulatorios de un área natural protegida debe realizarse con datos fidedignos y poder sostenerse ante una evaluación estricta y crítica. De forma subsecuente, la CONANP debe garantizar que el manejo de un área natural protegida afectada por dichos cambios se hará en pro de la conservación y del bien común.

 

La foto del Nevado de Toluca al inicio de esta entrada fue tomada por Benjamin Bernal.

 

Acerca de los autores

A. Mastretta Yanes es bióloga egresada de la UNAM. Del 2007 al 2010 trabajó en proyectos de manejo sustentable de recursos naturales y pago por servicios ambientales. Actualmente realiza su doctorado en la University of East Anglia, Inglaterra. Su proyecto estudia el efecto de los cambios climáticos históricos en la distribución de la diversidad genética en plantas de las montañas más altas del centro de México.

R. Cao es bióloga egresada de la UNAM. Del 2011 al 2013 trabajó en proyectos de conservación y manejo sustentable de los recursos naturales en la Selva Lacandona. Este año egresó de la Maestría en Gestión Ambiental, Conservación y Manejo Sustentable de Recursos Naturales por la Universidad de Queensland, Australia, en donde enfocó sus estudios al manejo y gestión de Áreas Naturales Protegidas.

S. Nicasio Arzeta es biólogo egresado de la UNAM. Desde 2011 es estudiante de doctorado en el Centro de Investigaciones en Ecosistemas en Morelia. Su proyecto consiste en evaluar el potencial del territorio con actividades humanas para mantener la conectividad del paisaje de mamíferos terrestres y plántulas de árboles dentro de fragmentos de bosque tropical húmedo en la Selva Lacandona.

P. Quadri estudió comunicación en la Universidad de las Américas Puebla. Del 2007 al 2010 trabajó en la CONANP. Es maestro en estudios ambientales por la Universidad de Yale en los Estados Unidos. Actualmente es estudiante de doctorado en el departamento de Estudios Ambientales de la Universidad de California, donde investiga las relaciones entre cambios en la cobertura y uso del suelo, microclimas y el funcionamiento de las comunidades y ecosistemas en bosques del centro de México.

T. Escalante Espinosa realizó sus estudios de doctorado y posdoctorado en la UNAM. Actualmente es profesora Titular A de tiempo completo en la Facultad de Ciencias de la UNAM en el grupo de trabajo de Biogeografía de la Conservación, del Departamento de Biología Evolutiva. Sus líneas de investigación son la biogeografía, la biología de la conservación, la distribución de la biodiversidad y la mastozoología.

L. Arredondo-Amezcua es Maestra en Ciencias por el Centro de Investigaciones en Ecosistemas de la UNAM. Actualmente trabaja como técnico externo para el proyecto de la Flora alpina del centro de México, para el Instituto de Ecología A.C. – Centro Regional del Bajío; cuyo objetivo es inventariar la diversidad florística de los pastizales alpinos de los volcanes más altos de la Faja Volcánica Transmexicana, así como su estado de conservación.

D. Piñero es investigador del Instituto de Ecología de la UNAM. Dirige proyectos sobre genética de poblaciones de plantas, en particular de filogeografía y estructura genética en especies mexicanas.

 

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